lunes, 19 de junio de 2023

Indiscreciones: C1. El Principito...

     Había una vez en un pueblo muy turbulento llamado Maroa, un joven muy elocuente que decía haber vivido eones... dicha medida de tiempo usaba para designar y hacer asimilar con facilidad esa sensación de cercanía que tiendes a relacionar con el amor a primera vista. No era el mas apuesto del reino, pero escribía cuan poeta y fácilmente le llenaba los oídos a cualquiera con tanta miel que era imposible pensar bien.

     Esa destreza con la que declaraba su amor a una completa desconocida era espectacular, no ahogaba, era agradable y las cosas que decía generaban un lazo tan firme que casi podía creer su palabrería. Hablabas del café y te lo invitaba, hablabas de la luna y la bajaba, hablabas de quedarte entre sus brazos y conseguía la forma de explicarte que la posesión es un estado de desesperación y angustia innecesarios, que lleva a los celos y a puras cosas malas, que debías dejar ir todo y no aferrarte a nada. Lo que decía lo decía tan bien que parecía tener sentido, era un medio efectivo para amarrar a una idealista y soñadora hippie de armario.

     Solo la luna, y el señor del bar-pool, sabe con cuantas otras damiselas había hecho la misma rutina, pero imagino que con cuanta ilusa caliente se topaba. Al asegurarse de tenerte del oído, recetaba un expreso con acido, unas profundas frases alucinógenas, y esperaba, te miraba intensamente a los ojos buscando esos fragmentos sueltos de tu alma, mientras te distraía con problemas como el dilema del gato de Schrodinger y algunas citas del Principito sobre estar y no estar, y amar es dejar a la hermosa planta en paz, en su entorno para ser admirada por todos, para estar con más de una a la vez...

     Despues de pensarlo algunos de ciclos lunares, ir hasta su pueblo a verlo después de algunos meses de correspondencias era una locura... pero como me gustaba. La situación se presentó sola, así que me decidí. Ese mismo día demoro un poco y tuve que pasear un poco sola, luego llego con el cuento de que los arcanos le dicen cosas, como que estábamos predestinados a vernos ese día a esa hora en ese preciso lugar, como si fuera cosa del destino y no de una conversación y un impulso un poco desquiciado mio. 

     De alguna forma, me hacia creer que ni siquiera lo que pasaba por mi mente era un secreto, porque un ente que se comunicaba con él a través de cartas, con su version otaku del tarot podía leerme completa. Siempre sentí que era una forma de mantenerme controlada sin decirme “dime todo lo que haces”, y cuando le contaba, su respuesta era “el loco me lo dijo” por poner un ejemplo, respuestas que generaban esa aura de vigilancia que tan bien se les da a los manipuladores...

     Cuando me ofreció estadía pensé que sería algo agradable, y en parte lo fue, vagamos por su pueblo mágico conociendo gente interesante, comimos ligero, caminamos bastante, una rutina que se leía a leguas bien planificada para ahorrar, aun así no negare que la pase bien. Bebí de su aguamiel, hable de rol, vi chicas lindas, compartí una luna y sus estrellas con ese tipo de gente dañada con la que ya no me la suelo pasar en esas calles que al amanecer no son tan encantadoras. El medidor de peligro lo tenia fuera de servicio en esos días.

     El problema no eran para nada las malas juntas, ni el hecho de querer embriagarme, eso fue lo mejor del viaje a decir verdad, este hígado aguanta mas de lo que esperaba. El problema fue ir a su castillo al finalizar, tomar el ultimo carruaje corriendo para su cerro, cruzar la fosa con cocodrilos, entrar por la puerta del servicio oculta como una ladrona, guardar silencio total hasta pasada la media noche para no despertar a la bestia. Cegarme y ahogarme en sus inciensos, aguantando por un fragmento del cielo, que a decir verdad fue solo una bomba de humo. Lograr caer en los brazos de Morfeo fue toda una batalla, tras agotarme de sus estrépitos, me dejo en reposo, todo para ser descubiertos como un par de sinvergüenzas, confirmar que fui solo una más, una vagabunda a la que llevo con tretas a tus aposentos. ¡OTRA PUTA! – Grita su madre – en vez de traerme a tus carajitos, me traes a otra puta...

     Una Banshee... con sus motivos bien definidos se ha desbordado en ira contra mi, sin saber que desconocía esa parte de la historia, no logro alcanzarme por suerte, apenada intento marcharme sin decir nada, pero tras tanto acoso de la bestia le he gritado - ¡NO PONGO UN PIE MAS EN SU CASA! – y de verdad quise mantener mi palabra... Pero si, logro invitarme una segunda vez a su pueblo y accedí, y aunque intente irme temprano logro arrastrarme con la excusa de que iríamos a otra parte, pero finalmente morimos en su hueco andrajoso otra vez, entrando como alimañas por los drenajes otra vez. Al menos esta vez estaba otra victima de la situación. Aun asi odie pretender ser un fantasma. No hablar, no moverme, me sentí tan usada, rota, abandonada, encarcelada, muerta... Al menos, gracias a esto la miel no hizo mas nunca efecto.

     Entonces para convencerme de que es más especial de lo que se cree que es, me cuenta que, aprendió de la fuerza militar israelí una cantidad de cosas inservibles en la vida real. Y que al verlo puedes no solo suponer sino saber asi como Ícaro sabe que el fuego quema, que no son nada ciertas, posibilidad de cero en un millón, pero es que la mañana y la falta de encanto me hacían ver ahora que él se movía sin gracia, sin peso, sin guardia... Su delicada piel, ni con sábila lograría imitar tal seda si tanta guerra fuera cierta, es casi una dama. En sueños tal vez, en recuerdos de muertes, en películas...

     Mientras más trataba de conocerlo más dramas tenia para mi, era como una novela, había cerrado su corazón al amor tras haber visto morir a la mujer con la que deseaba casarse, la asesinaron frente a él por cosas en las que estuvo metido... Pero si eres solo un niño. ¿Quizás lo juzgue erradamente? Me dejo llevar por esta órbita de ateísmos, ¿ustedes que creen? pues la muerta tenia redes sociales, y dos pingüinos adorables, lo único hermoso en la vida de ese miserable.

     Entre tantas cosas, decía que su abuelo lo entreno en el arte del desamor, bueno él lo dice de otra forma, pero según es una forma de vivir amando sin ataduras, teniendo sexo con toda la libertad. Técnicas para sodomizar, formas de bondage, orgias... y otras cosas mas que quedaron solo en palabras... muchas palabras sonaban mágicas y fueron solo polvo, baba y ronquidos.

     Cuando los dramas no le funcionaron, ni el gancho hippie sado de eones de enamoramiento no le funcionaron, el muy descarado quería hacerme creer que las energías se le fueron forzando a la mamá a no notarme el segundo día, y que por ello le debía de alguna forma, pues según había forzado al destino a tomar líneas que no le correspondían. Intentaba atraerme nuevamente a su cama, pero principito, no tenemos forma de jugar con los hilos del destino, somos insignificantes, por eso nos atrae tanto esa idea, por lo improbable que es.
     Lo que tiene que pasar es lo que pasa, por eso paso lo que paso, paso y no paso mas.

--/-- Alisa --/--
16/06/23 - 02:47

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