Vivimos metidos de cabeza en la red, y creemos que una pantalla cada vez más grandes nos va a aliviar el vacío de estar en un lugar extraño y solitario.
La rutina y el encierro pueden ser una de las peores formas de morir. Mata el alma lenta pero eficientemente, no somos máquinas, necesitamos parar, salir y respirar, no somos plantas y aún así un poquito de sol y un cambió de ambiente pueden ser justo lo necesario para avanzar.
La gente subestima el poder de una ventana para el alma. Hoy la luna estaba hermosa y yo solo podía admirarla atreves de una pequeña franja, atreves de las plantas de una ventana a lo alto de la sala... Inalcanzable, inmensa e indomable.
--/--Alisa--/--
Un momento en la pandemia.
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